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Sección

Ecología: Defensa animal:
Artículos: no a las corridas de toros

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¡No matéis a los
toros por favor!
por José Manuel Casado Sierra

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“¡Venga, dale ahí, qué entre de una puta vez ese cabrón!”, exclamaban varias personas en la finca del ganadero. Estaban obligando a un novillo (un toro joven) a entrar en una jaula de madera especial para afeitar los cuernos a los toros. Tiraban de él con unas cuerdas muy gruesas, le pinchaban con palos con clavos. El pobre novillo estaba muy asustado, nervioso y aturdido. Tras muchos intentos consiguieron esa gente meter al animal en la jaula. Una vez dentro, agarrarle y someterle, le afeitaron. El animal en su intento de escapar de esa tortura se daba golpes. El experto de ese grupo, le cortaba parte de los cuernos con una sierra y un martillo, el novillo sangraba y gritaba; después para disimular el afeitado, le lijaban los cuernos y el animal insistía en su agonía. Amig@s, ¡qué escena más terrible!

En medio de esa orgía de dolor y tortura había una chaval boquiabierto presenciando todo aquello y estaba ahí para presuntamente aprender y ser un hombre. Ese chaval queridos amig@s era yo. Estaba en esa tremenda escena debido a mi padre. Permitirme contaros una breve historia.

Uno de los sueños de mi padre fue el ser torero, por diferentes motivos no lo consiguió (¡Menos mal así se salvaron cientos de animales de ser masacrados!) pero dentro de él seguía habitando su deseo taurino, así que, decidió estar ligado a ese mundo por lo que hizo amistad con muchos ganaderos y toreros, e incluso se hizo empresario taurino. Mis hermanos y yo le acompañábamos a las ferias taurinas de España, a las fincas de los ganaderos, incluso muchos toreros se vestían en nuestra casa. Os podéis imaginar los cuadros y fotografías que colgaban en las paredes de nuestro hogar: escenas taurinas, banderillas, trofeos, esculturas, colecciones y libros, etc. Por supuesto, el jamón de pata negra daba el toque definitivo a ese museo “cultural”.

Toda esa influencia a mi alrededor me impulsó a ser fotógrafo taurino, a asistir a recogidas de premios, a conocer en profundidad el mundo de la llamada “fiesta nacional”. Me empapé de los criterios de las personas involucradas en esa actividad. Incluso a veces acompañaba a las cuadrillas de viaje hacia la corrida de turno. He comido con ellos, he estado con ellos en el campo y en las plazas de toros, por tanto, conozco el tema perfectamente.

Pasó el tiempo y un día harto de ver tanta barberie, sangre, dolor, animales masacrados decidí dejar todo aquello y comunicar al mundo entero la verdad:

LAS CORRIDAS DE TOROS NO SON ARTE SON UNA CRUELDAD.

Los toros son seres maravillosos, ¿los habéis visto en el campo? Yo muchas veces. No sólo te imponen por su fortaleza física, mosculatura y enorme tamaño, sino también por su belleza y ternura. Son como niños de peluche en medio de una hermoso prado disfrutando del sol, de la hierba, de sus hermanos, ¡DE VIVIR!

Son tan sensibles que cuando una mosca se posa en su orejota, la mueven pues les pica como nos pasaría a cualquiera de nosotros. Conocen a las personas de su entorno e incluso permiten que les acaricien. A mi nunca me han atacado e incluso estando muy cerca de ellos.

Conozco el proceso desde que nacen, viven unos años, son secuestrados y llevados en un zulo dentro de un camión hasta la plaza de toros, y os digo una cosa: ¡Es espantoso! Sufren una barbaridad, están asustados, mejor dicho, aterrorizados. Luego en la plaza, lo que desean es escapar, ¡buscan una salida desesperadamente! Imaginaros de estar en ese hermoso prado tranquilamente a estar en un recinto cerrado donde va a morir, ¡y qué muerte! ¿Os imagináis que os secuestraran, os alejaran de vuestras familias para luego torturaros salvajemente hasta la muerte delante de miles de personas?

Y claro el toro, con perdón, no es jilipollas y como le están agrediendo se defiende, ¡qué otra cosa puede hacer si le están torturando! Le clavan lanzas, puyas, le agotan, le zarandean, le golpean, le clavan una enorme espada y después en el matadero, todavía consciente, con un hacha le destrozan lo que queda de él. Yo he visto a los toros llorar, les he visto a un metro de mi, empapados de sangre, sufriendo y mirándome pidiendo piedad. Solo recordarlo me pongo a llorar, ¡hasta dónde llega la crueldad y la ignorancia humana!

Yo entiendo a la gente que va a las corridas y a los que se dedican a esta actividad. Unos creen que lo que ven es cultura, arte y los otros quieren seguir enriqueciéndose a costa de los toros. Les entiendo porque yo pensé como ellos pero CAMBIE. Nunca es tarde si la dicha es buena, y ¡qué dicha que ayudar a un animal indefenso!

¿Sabéis lo que les pasa a toda esa gente? Pues lo mismo que les sucede a algunos médicos que cogen a una pulga y la enseñan a saltar a un grito. La van quitando las patas y la pulga sigue saltando a la orden, hasta que ya no tiene patas y ya no puede saltar; entonces los médicos concluyen: “Cuando la pulga no tiene patas se queda sorda.” A toda esa gente, ¡ABRIR VUESTROS OJOS Y VUESTRO CORAZÓN!

Y para terminar quería deciros que los toros no están aquí en la tierra para ser utilizados sino para ser amados al igual que el resto de los animales y para VIVIR como lo hacemos tú o yo. VIVIR EN PAZ.

Ojalá se acaben las corridas, ¿qué puedes hacer? Da ejemplo: no participes en esas actividades directa ni directamente. La siguiente frase puede indicar el camino a seguir: “Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechas por mucha gente pequeña, pueden transformar el mundo.”

Yo sigo viviendo rodeado del mundo taurino (ganaderos, toreros, plazas de toros, etc), mi situación es más complicada para poder cambiar, pero amigos HE CAMBIADO Y YA LLEVO 13 AÑOS nada ni nadie podrá con mi actitud, prefiero morir antes que claudicar:

NO VOY A LAS CORRIDAS DE TOROS.

NO APORTO NI UN DURO A ESA BARBARIE.

Y NO ME COMO A LOS TOROS.

En nombre de los TOROS gracias por leer este artículo y ¡POR NO IR A LA CORRIDAS!...

Fuente: Este artículo ha sido escrito por José Manuel Casado Sierra, el fundador de red alternativa. Experto en Nutrición y la Ciencia de la Salud. Asesor y escritor.


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