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Aspectos de la Vida
por Amor, Paz y Caridad
La vida es un cáscara de nuez
que se quiebra en las manos de destino,
cuando la interpretamos al revés
y no sabemos ver su fin divino.
Es una burbuja de esperanza
a la que el hombre se aferra sin piedad,
sin tener en sí mismo confianza
e ignorando su propia realidad.
Y es una mascarada incomprensible
donde todos vivimos disfrazados,
tratando de ocultar lo más posible
de nuestros corazones los pecados.
Cada cual la interpreta a su manera,
la vive según piensa o le convenga,
bien mirando hacia dentro o hacia fuera,
según la comprensión que de ella tenga.
Porque la Vida en sí, no es una cosa
que pueda definirse fácilmente,
pues a más de ser triste y dolorosa
es una interrogante permanente.
Para la mayoría es una escuela
de simple aprendizaje temporal
donde el genio del hombre se revela
sin mayor transcendencia espiritual.
Sólo una minoría respetable
se esfuerza por hallarle explicación,
trata de descifrar lo indescifrable
por medio del estudio y la investigación
A través de la ciencia espiritual
se remonta del cielo al infinito,
demostrando que el alma es inmortal,
que la muerte no existe, que es un mito.
Que todo lo que muere se transforma,
permanece en esencia pura y viva
y no deja de ser más que en la forma,
en una mutación evolutiva.
Reconoce del bien la luz divina,
a fuerza creadora del amor,
que todo lo genera y lo origina
al ser emanación del Creador.
Y de esa respetable minoría,
destaca de Kardec el genio altruísta
al demostrar que no es una utopía
la lógica del credo espiritista.
Que la ciencia oficial es impotente
para acallar la voz del Más Allá
y demostrar de forma convincente
que de Dios viene el hombre y que a Dios va.
que se quiebra en las manos de destino,
cuando la interpretamos al revés
y no sabemos ver su fin divino.
Es una burbuja de esperanza
a la que el hombre se aferra sin piedad,
sin tener en sí mismo confianza
e ignorando su propia realidad.
Y es una mascarada incomprensible
donde todos vivimos disfrazados,
tratando de ocultar lo más posible
de nuestros corazones los pecados.
Cada cual la interpreta a su manera,
la vive según piensa o le convenga,
bien mirando hacia dentro o hacia fuera,
según la comprensión que de ella tenga.
Porque la Vida en sí, no es una cosa
que pueda definirse fácilmente,
pues a más de ser triste y dolorosa
es una interrogante permanente.
Para la mayoría es una escuela
de simple aprendizaje temporal
donde el genio del hombre se revela
sin mayor transcendencia espiritual.
Sólo una minoría respetable
se esfuerza por hallarle explicación,
trata de descifrar lo indescifrable
por medio del estudio y la investigación
A través de la ciencia espiritual
se remonta del cielo al infinito,
demostrando que el alma es inmortal,
que la muerte no existe, que es un mito.
Que todo lo que muere se transforma,
permanece en esencia pura y viva
y no deja de ser más que en la forma,
en una mutación evolutiva.
Reconoce del bien la luz divina,
a fuerza creadora del amor,
que todo lo genera y lo origina
al ser emanación del Creador.
Y de esa respetable minoría,
destaca de Kardec el genio altruísta
al demostrar que no es una utopía
la lógica del credo espiritista.
Que la ciencia oficial es impotente
para acallar la voz del Más Allá
y demostrar de forma convincente
que de Dios viene el hombre y que a Dios va.


