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Crónicas de un circo:
La vida de un elefante
La vida de un elefante
Lota y Calle nacieron en una manada que
caminaba libre en Asia. Para ellas, la vida
habría sido muy diferente sin el circo. Habrían
pasado su vida entera al lado de su madre, en una
familia con hermanos, tíos y primos, disfrutando de
una larga infancia, jugando con otros cachorros,
echándose agua para refrescarse, dormitando a la
sombra bajo los vastos cielos de sus tierras natales.
Progresivamente, habrían aprendido cómo cuidar
a los recién nacidos de la manada. Llegado el
momento, habrían disfrutado del placer de criar a
sus propias familias.
Pero Lota y Calle fueron capturadas,
apartadas de sus madres y embarcadas hacia EEUU.
Durante las décadas siguientes, Lota y Calle
sirvieron a sus amos -en circos, en rocambolescas
exhibiciones y en zoos-, siempre bajo un trato de
castigo físico. No había días de descanso, sin
escapatoria a los interminables kilómetros al caer la
noche, a los camiones escasamente ventilados, al
calor, al frío amargo y a las cadenas. Siempre las
cadenas. Ahora, con 45 y 31 años, están
enfermas de tuberculosis, y aun así la gente que las
explota dice que no les permitirán retirarse a un
santuario donde podrían recuperarse y donde,
finalmente, podrían sentirse libres.
Esperamos que te unas a los cientos de
personas que ahora trabajan por la liberación de Lota
y Calle.
LA HISTORIA DE LOTA
Lota nació en la India en 1952. A la edad de 6
años fue capturada y vendida al zoo del condado
de Milwaukee en Wisconsin. Durante los
siguientes 32 años, Lota fue "entrenada" para obedecer
al "especialista" en elefantes Don Meyer, quien ha
sido grabado en vídeo hendiendo repetidamente
afilados ganchos en la tierna piel
de los elefantes e ignorando los
gritos de dolor de los asustados
animales.
En 1990 las autoridades del zoo llevaron a Lota a Hawthorn Corporation en Illinois porque, como muchos elefantes encerrados durante años, se había vuelto "agresiva". El día en que fue sacada brutalmente de la única "casa" que había conocido desde la infancia, la aterrorizada Lota rehusó moverse y fue atada, encadenada, golpeada y arrastrada del establo. Testigos declararon que la sangre manaba de la parte trasera del camión en movimiento. Hawthorn, el nuevo "hogar" de Lota, un negocio de alquiler de animales creado por el millonario John Cuneo, era un amplio y oscuro cobertizo en el cual los elefantes, encadenados, eran confinados hasta que Cuneo podía alquilarlos. En 1994 Lota fue enviada a actuar en el circo de los hermanos Walker.
En mayo de 1996 la Hawthorn Corporation fue multada con 12.500 dólares por violaciones a las leyes de bienestar de los animales. Ese agosto, los elefantes de Hawthorn Hattie y Joyce se desplomaron y murieron de tuberculosis. Los exhaustos animales habían sido obligados a actuar hasta morir. En octubre de ese año Lota cayó tam- bién enferma, pero ella fue igualmente obligada a viajar y actuar. Sospechando que Lota tenía tuber- culosis, las autoridades de Florida llevaron el circo a otro lado del Estado.
En febrero de 1997, el circo de los hermanos Walker fue multado por el gobierno de los EEUU por dejar de proporcionar atención veterinaria, por contratar cuidadores de animales inexpertos y por transportar animales en vehículos inseguros. La licencia de Hawthorn para exhibir animales fue suspendida durante 21 días cuando Cuneo fue capturado intentando embarcar una cría de elefante con tuberculosis a Puerto Rico.
Lota está enferma en manos de una compañía que la alquilará a otros circos, desconocedora de que muchos están luchando por su libertad, mientras que el condado de Milwaukee ha demandado a John Cuneo por la custodia de Lota.
En 1987 Calle fue vendida a un nuevo "propietario", el cual la puso a trabajar paseando niños. Tres años después, Calle fue vendida de nuevo. En 1991, mientras viajaba con un circo en México, Calle recibió varios golpes en el furgón que la transportaba.Dos años después, Calle acabó en el zoo de Los Angeles.
Después de muchos años de duro trato, Calle puede haberse finalmente desplomado. Ella dañó a un cuidador del zoo en octubre de 1996 y el zoo la embarcó de vuelta con Johnson, mientras ellos decidían su destino.
No fue hasta abril de 1997 cuando el zoo de Los Angeles admitió que Calle había estado padeciendo tuberculosis.
Calle fue trasladada de nuevo, esta vez al zoo de San Francisco. Necesitamos tu ayuda para lograr que sea puesta en libertad en un santuario. (Fuente PETA)
Escribe al Director de Los Angeles Zoo, 5333 Zoo Dr., Los Angeles, CA 90027. Pídele que Calle sea llevada al Santuario de Elefantes de Tennessee.
FUENTE: Boletín informativo Verano/Otoño 1998 de la Asociación ALA (Alternativa para la Liberación Animal)


