ENSALADA DE VERDURAS
ENSALADA DE VERDURAS

Sección

Diccionario de alimentos:
Verduras no feculentas

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ENSALADA DE VERDURAS
por Herbert M. Shelton

Acompañar la cena de una gran ensalada de verduras crudas es uno de los elementos más importantes de la dieta. Como preventivo de la enfermedad, es bastante superior a todas las vacunas y sueros jamás diseñados. Comer ensaladas, al menos en este país, es una innovación reciente y tuvo su origen entre los han sido apodados fanáticos de la alimentación. La adición de una ensalada satisfactoria a una comida siempre mejora su valor nutritivo.

A finales de siglo cocinar era mucho peor que ahora y la dieta era más insana -carne, pan y patatas o judías tres veces al día, con un surtido de guarniciones, tartas, pasteles, etc., que sería la comida de un jabalí de 600 libras, todo revuelto en las combinaciones más abominables. Era una época en que la dieta habitual de la mayoría de la gente consistía en carne, pan y patatas acompañados de otros alimentos como mantequilla, nata, mayonesa, azúcar y postres dulces. Las frutas y verduras frescas eran escasas en la dieta.

En aquella época la profesión médica estaba horrorizada ante la idea de comer las frutas y verduras sin cocinar. (Tenían gérmenes! "Hay gérmenes del tifus en todas las verduras sin cocinar." Pero bajo el liderazgo de los "charlatanes," "fanáticos" y "curanderos" la gente empezó a comer estos alimentos crudos, y cuando los alimentos crudos entraban a formar parte de la dieta, los gérmenes se desvanecían. Comer estos alimentos cargados de gérmemens no provocó ningún caso de tifus. Hoy en día, incluso los médicos que más fobia tienen a las bacterias comen estos alimentos sin cocinar. El único alimento que todavía se niegan a comer sin haberlo esterilizado primero es la leche. (Se supone que contiene gérmenes del tifus y de la tuberculosis).

Aunque actualmente se come algo mejor que antes, la gente todavía come en exceso. Sus estómagos e intestinos han aliviado algo su carga que ha ido a parar al hígado, páncreas y glándulas endocrinas. Las personas comen más frutas y verduras crudas (sin cocinar). Se cultivan cantidades enormes de lechuga, pepinos, apio, manzanas, fresas, cítricos, etc., y después se transportan a todo el país.

Hasta bien entrada la época del autor la profesión médica aconsejaba que nunca se comiesen frutas y verduras "crudas" debido a los gérmenes que tenían. No fue hasta que se descubrió que las frutas y verduras crudas eran las mejores fuentes de vitaminas que dejaron de advertir contra el consumo de las frutas y verduras sin cocinar repletas de gérmenes. (Y este descubrimiento se produjo después de que la profesión fue obligada a reconocer que la gente se estaba poniendo bien consumiendo dietas de frutas y verduras sin cocinar.) De hecho, continuan con la antigua advertencia cuando vamos a Mexico, India, China y otras partes del mundo.

Si los médicos hubieran dicho a sus pacientes que acompañasen su bistec con una gran ensalada de verduras c crudas no feculentas, hubieran quedado en ridículo. Muchas personas dirían que estas dietas eran las odiosas dietas que recomendaban los fanáticos. De modo que, se retiraron a sus laboratorios y aparecieron con el descubrimiento (los fanáticos les habían impulsado hacia el descubrimiento) de que las virtudes de dichas comidas eran debido al contenido vitamínico de los alimentos sin cocinar.

En esos encuentros de médicos de admiración mutua, llamados convenciones, se habla mucho, entre cigarrillos y copas, sobre la dieta, pero en la práctica, el tema se evita como las plagas. No es descabellado estimar que menos de un 90% de la profesión médica no presta atención alguna al tema de la dieta, excepto imitar la opinión popular sobre la materia. Muchos de ellos "creen en la dieta," pero, como pasa con el tiempo, "no hacen nada al respecto." Todos los días recibo enfermos que me dicen que sus médicos les han aconsejado que coman lo que más les guste -que la alimentación no tiene nada que ver con la enfermedad.

Uno puede escuchar a un médico hablar categórica y eruditamente sobre vitaminas, aminoáciods, mezclas de alimentos, calorías, etc., y terminar plenamente convencido que sabe de lo qué está hablando. Esto es un error. La locuacidad de la profesión es un hábito adquirido en el esfuerzo de ver lo mucho que pueden decir sobre un tema del que no saben nada. Bibliotecas enteras de literatura técnica atestiguan su éxito.

El hospital actual es una casa de provisiones, alimentando en exceso a sus enfermos con la misma clase de "buenos alimentos nutritivos" que llenaban los hospitales del tiempo de nuestro abuelo. En estas instituciones no existe ningún "conocimiento más reciente sobre nutrición." Alimentar a una persona que se dice que se muere de hambre por comer cosas como gelatina, alcohol, carne de vaca, leche pasteurizada, esa sí que es una manera segura de garantizar que el hambre continue y se acentue.

Complementar una dieta de esta clase con pastillas de vitaminas y esperar que el paciente esté bien nutrido es el colmo del ridículo. Más tarde o más temprano la gente engañada va a descubrir que las pastillas de vitaminas no son sustitutos satisfactorios de las frutas y verduras crudas. La profesión médica resistió el esfuerzo de popularizar la dieta cruda y la ciencia apareció con las pastillas de vitaminas como sustituo, pero los resultados de las pastillas no han sido satisfactorios. Las vitaminas deberían proceder del huerto y del jardín, no de la farmacia.

La naturaleza produce sus productos equilibrados fisiológicamente y cuando comemos nuestros alimentos tal y como las produce, no nos crean problemas. Pero cuando extraemos partes de sus productos, como cuando el azúcar se extrae de la caña o de la remolacha o cuando la harina blanca se extrae del trigo, comemos un alimento artificial que está desequilibrado, carece de muchos de los elementos esenciales de la nutrición. El remedio para esto es comer alimentos enteros, es decir, sin procesar, sin refinar y sin cocinar cultivados en un suelo fértil.

El vegetarianismo recibe muchas críticas y reproches de la profesión médica, que no sabe nada sobre el tema de la dieta. Cuando el vegetarianismo es definido como un sistema de dieta que excluye los productos cárnicos y allí se queda todo, sin adaptaciones racionales o científicas bien definidas de los alimentos a las necesidades del sano y del enfermo, puede y tendrá muchos fallos dietéticos. Cuando se permite al mercantilismo imponer a los vegetarianos una determinada tendencia en el consumo de cereales, de modo que estos se preparen de muchas maneras diferentes para atraer a los paladares de los vegetarianos, la dieta vegetariana se convierte en algo insano. Afortunadamente, en años más recientes los vegetarianos se han aficionado cada vez más a comer verduras no feculentas crudas y a las frutas frescas. Entre los vegetarianos conscientes de la salud, al menos, están de moda unas costumbres alimenticias mejores.

Una comida a base de proteína o de almidón debería ir acompañada de una ensalada de verduras crudas no feculentas. La costumbre de comer ensalada de gambas, ensalada de patatas y ensaladas similares no será suficiente. De hecho, dichos platos apenas se merecen el nombre de ensalada, La ensalada debería estar compuesta de alimentos tales como lechuga, pepinos , pimientos verdes y rojos (las variedades que no pican), repollo, tomates y otras verduras no feculentas. Estos alimentos deberían servirse frescos y sin sal, vinagre, aceite de oliva, mayonesa o aliños de cualquier clase. No es recomendable tomar dichos "alimentos" en ensaladas ni comerlos de ninguna otra manera. Los tomates deberían formar parte de la ensalada sólo cuando los almidones no formen parte de esa comida.

La manera más idónea de obtener un amplio suministro de minerales y vitaminas es consumir una gran ensalada en cada comida de proteínas o de carbohidratos. La típica ensalada con dos hojas de lechuga marchita y una rodaja de un tomate medio maduro, coronada de un rábano o de una aceituna en vinagre, no sólo es insana sino que no satisface las necesidades de vitaminas y de minerales de un canario. Una ensalada debería ser uno de los alimentos más agradables de una comida y lo será si los ingredientes de la ensalada son los adecuados.

Fuente: Copyright@ 1986 LIFE SCIENCE INSTITUTE. Traductora: Natividad Casado. Los derechos en español pertenecen a la Fundación PHARUS.



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