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La Paz
Diego Alejandro Muñoz
Diego Alejandro Muñoz
Para poder hablar de una verdadera Paz, primero debemos conocer una ley muy importante: el karma. La palabra sánscrita karma significa "acción" o, más específicamente, cualquier acción material que trae una reacción que nos ata al mundo material. Aunque la idea de karma se asocia generalmente con la filosofía oriental, mucha gente en el occidente también está llegando a comprender que karma es un principio natural, como el tiempo o la gravedad, y tan condicionante como estos. Para cada acción existe una reacción, esto hasta la ciencia moderna lo reconoce. De acuerdo a la ley del karma, si causamos dolor y sufrimiento a otros seres vivientes, debemos soportar lo mismo a cambio, ya sea tanto individual como colectivamente. Cosechamos lo que sembramos, en esta vida y en la próxima; la Naturaleza tiene su propia justicia. Nadie puede escaparse a la ley del karma, excepto aquellos que comprenden cómo ésta trabaja y así cumplen con ella.
Para comprender cómo el karma puede causar guerras, por ejemplo, podemos considerar lo siguiente. A veces comienza un fuego en un bosque de bambúes cuando los árboles se friccionan entre sí. La causa real del incendio, sin embargo, no son los árboles, sino el viento que los mueve. Los árboles son sólo los instrumentos. De la misma manera, el principio del karma nos dice que la guerrilla, los paramilitares, las milicias, etc., no son la causa verdadera de la violencia que existe actualmente. La causa real es la acción del karma generada por todos los ciudadanos supuestamente inocentes. De acuerdo a la ley del karma, la carnicería del vecindario (la clínica de abortos también, pero eso podría ser tema para un libro) tiene mucho más que ver con la violencia que las personas que consideramos "malas". Nosotros nos horrorizamos ante los secuestros, asesinatos, matanzas, mientras que permitimos masacres igualmente horribles cada día dentro de los mataderos automatizados del mundo.
La persona que come un animal puede decir que no está matando, pero cuando compra su trozo de carne empacada en el supermercado o en la carnicería, o cuando entra a un establecimiento y pide su comida, está pagándole a alguien para que mate por ella, y ambas reciben las reacciones del karma. ¿Puede haber algo más hipócrita que marchar por la Paz y luego comer una hamburguesa en un restaurante o ir a casa a cocinar un churrasco?
Un gran maestro espiritual dice: "Aquellos que comprenden las leyes del karma saben que la paz no vendrá por las marchas y peticiones, sino por una campaña que eduque a la gente acerca de las consecuencias del asesinato de inocentes animales (y de niños no nacidos). Esto será una gran contribución para prevenir el incremento de la enorme carga de karma en el mundo".
Grandes personajes de la humanidad han advertido acerca de esto. A continuación se citan algunos de ellos:
Debemos luchar contra el espíritu de inconsciencia cruel con la que tratamos a los animales. Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponerles tales sufrimientos. Es nuestro deber hacer que todo el mundo lo reconozca. HASTA QUE NO EXTENDAMOS NUESTRO CÍRCULO DE COMPASIÓN A TODOS LOS SERES VIVIENTES, LA HUMANIDAD NO ENCONTRARÁ LA PAZ.
Albert Schweitzer, Premio Nóbel de la Paz 1952
Somos las tumbas vivientes de animales asesinados, sacrificados para satisfacer nuestros apetitos. ¿CÓMO PODEMOS ESPERAR QUE ESTE MUNDO ALCANCE LA PAZ POR LA QUE DECIMOS ESTAR TAN ANSIOSOS?
George Bernard Shaw
La decisión que ha llevado a millones de personas a dejar de comer a otros animales no está arraigada en una estricta adherencia a una dieta o un dogma, sino en el deseo de eliminar el sufrimiento que el usar animales para comida produce a seres sensibles. El propósito de los humanos de lograr ARMONÍA, JUSTICIA, PAZ, Y AMOR es irónico mientras continuemos apoyando el sufrimiento y la vergüenza de los mataderos y las prácticas que los respaldan.
Karen Davis
No mojes nunca tu pan ni en la sangre ni en las lágrimas de tus hermanos. Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa y no sólo a nuestro cuerpo sino sobre todo a nuestro espíritu. Mientras los hombres sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues AQUEL QUE SIEMBRA EL DOLOR Y LA MUERTE NO PODRÁ COSECHAR NI LA ALEGRÍA, NI LA PAZ NI EL AMOR.
PITÁGORAS
Mientras haya mataderos, existirán campos de guerra.
León Tolstoy
El que quita la vida al prójimo en realidad la quita a sí mismo, pues una muerte semejante se prepara para sí mismo. Y si mata animales para comerse sus carnes, estas carnes se tornarán veneno en su cuerpo, envenenándolo, produciendo dolorosas enfermedades, una vida llena de achaques, angustias y una muerte tormentosa. Por el dolor, la angustia, el miedo y el terror que el hombre ocasiona a los animales en el momento de sacrificarlos, tarde o temprano tendrá que sufrir la misma semejante angustia, conforme a la eterna Ley de Justicia y Amor, expresada en la siguiente sentencia: "Con la misma vara que midas serás medido".
Jesús, Evangelio de Salud de San Juan (los rollos del Mar Muerto)
Hay en la naturaleza humana muchos rasgos de AMOR y simpatía hacia la creación viviente y sensible. Todos hemos visto cómo un niño llora cuando a alguno de sus animales mimados le sucede un accidente. Hemos visto niños que lloran y gritan desesperadamente al ver que iban a sacrificar el animalito con quien tantas veces pasó ratos divertidos jugando y que llegó a convertirse en un verdadero amigo. ¿Cosas de niños? ¿No será más bien un sentimiento profundo de AMOR A LAS CRIATURAS puesto en el corazón por el Creador? ¿Podrá ser que los APETITOS PERVERTIDOS y el afán de lucro del hombre han tratado de borrar este sentimiento NATURAL?
No es natural que un niño vaya a las carnicerías. No se siente atraído por ellas. ¡En cambio, cómo le atraen las fruterías! Los niños aprenden a comer carne porque les ahogamos sus escrúpulos naturales y les implantamos apetitos mórbidos a través de nuestras costumbres corruptas. Los mismos adultos que no padecen desviaciones rehuyen las escenas de sangre, de corte de carnes, de QUITAR LA VIDA. Muchos se desmayan con sólo ver y sentir el olor de la sangre cuando sale de una herida. Cuando un animalito chilla de dolor hay algo en el fondo nuestro que nos incita a aliviar ese dolor, y lo haríamos si las PRESIONES EXTERIORES CORROMPIDAS NO NOS LO IMPIDIERAN.
Si pensáramos en los demás animales como en nuestras mascotas, sería muy difícil despedazarlos y echarlos en una olla a cocinar; sacarle los ojitos al perrito de la casa para hacer una sopa sería imposible, pero a la vaquita sí se lo hacemos, quitarle la colita a la mascota para hacer un sudado no se le ocurre a nadie, pero al cerdito sí se la cortamos.
¿Por qué un AMOR tan limitado a unas pocas criaturas? Como cualquier otro cambio en la vida, por ejemplo ir a la universidad, empezar en un trabajo nuevo, o casarse, adaptarse a una nueva dieta puede parecer un desafío y un sacrificio. Sin embargo, perseguir una dieta no-violenta no sólo es compasivo y sano, sino también variado y delicioso. Sólo hablar no remedia nada, únicamente los hechos dan una solución.
Así pues, en tus manos está la elección: puedes continuar sin hacer nada y aumentar el nivel de violencia, sufrimiento y muerte en el mundo, o puedes actuar y trabajar verdaderamente por la Paz.
Fuente:
Nos llegó por e-mail enviado por Diego Alejandro Muñoz cuyo E-Mail es: diegoam@flashmail.com .


