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¿Puede hacer frente a la desagradable verdad sobre la carne?

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¿Puede hacer frente a la
desagradable verdad sobre la carne?
por la profesosa Hannah Allen

La carne es el más putrefacto de todos los alimentos. Cuando los humanos la comen tienden a sufrir un proceso de descomposición en el estómago, provocando el envenenamiento de la sangre. La putrefacción en los comedores de carne se nota por el mal aliento, ácidez de estómago, eruptos, y heces y emisiones malolientes -ausentes en los vegetarianos-y es probable que los intentos del cuerpo por eliminar estos desechos tengan una fuerte influencia en el acortamiento de la longitud de la vida del hombre.

Si el fluido corporal que baña nuestras células está sobrecargado de desechos, causando una excesiva secreción de bilis -fatiga, debilitamiento y envejecimiento son los resultados inevitables. La acumulación de desechos tóxicos en el cuerpo causa el deterioro de la flora intestinal, y los vasos sanguíneos gradualemnte pierden su elasticidad natural -sus paredes se van endureciendo y espesando. El daño irreversible al organismo se multiplica por doquier.

Las carnes contienen productos de desecho que el animal no consiguió eliminar, y las hormonas y fluidos tóxicos liberados en la corriente sanguínea y en los tejidos en el momento de la muerte del aterrorizado animal.

La vida celular de un animal continua después de la muerte. Las células continuan produciendo materiales de desecho que se quedan atrapados en la sangre y en los tejidos putrefactos. Los extractos nitrogenados que se quedan atrapados en los músculos son parcialmente responsables del sabor de la carne cocinada.

Los humanos que se comen los hígados de los animales son bombardeados con una concentración aún mayor de productos de desecho y sustancias tóxicas. El hígado, al ser el órgano filtrante del cuerpo, está cargado de elementos que el cuerpo no puede usar, que permanecen atrapados en el hígado y se quedan allí. Los comedores de hígado se dan un festín de concentraciones altas de mercurio y hormonas artificiales, más otros "dulces" que se quedan en el sistema de evacuación del animal.

El hígado incrementa, incluso más que la carne de los músculos, la cantidad de creatina en la orina. La creatinuria (cantidades anormales de creatina en la orina) tiene que ver con los trastornos endocrinos (glandulares).

La carne no sólo hospeda las bacterias que infectan al animal vivo, sino que también pueden tener hongos, esporas y bacilos cogidos durante la manipulación postmortem.

Un libro sobre el procesamiento de la carne explica que la carne se vuelve más tierna y sabrosa mediante el proceso de maduración, colgamiento y envejecimiento. Vic Sussman, en el libro The Vegetarian Alternative, pp. 149-150, dice, "A pocos comedores de carne les gustaría escuchar las palabras putrefacción, rigor mortis, y descomposición aplicadas a su solomillo y su asado. Pero la carne es la carne, aunque los eufemismos maduración, endurecimiento y acción enzimática sean más agradables para el oído."

Inspectores del gobierno preparados usan la vista, el olfato y el tacto en una batalla constante por proteger a los comedores de carne de los abusos intencionados y accidentados. Pero la regulación eficaz de los alimentos cárnicos es muy difícil.. Sussman dice (p.151) "Incluso los inspectores más concienzudos se ven obligados por las cicunstancias y la presión del tiempo a dejar a cadáveres sospechosos en la planta."

Los que comen carnes procesadas también obtienen un montón de pedazos de los animales -ojos, orejas, vejigas, labios, ubres, hocicos y partes de los huesos y de la piel. Ni siquiera un inspector de la carne puede decirle de qué parte del cuerpo porceden los embutidos y las salchichas- todo es tejido muscular y es legal. (Woolsey, Meat on the Menu..., pp. 21-22.)

En su tratado sobre pediatría, el Dr. Emmet L. Holt de New York City dice que si a dos perros con correa se les da de comer a uno agua y al otro caldo de vaca, el perro que toma el agua vivirá más tiempo, porque el caldo de vaca no contiene ningún nutriente si se ha quitado la grasa, pero, sin embargo, contiene desechos de la orina, que envenenan al cuerpo.

Owen S. Parrette, M.D., en Why I Don't Eat Meat, p.13, dice que cuando era un estudiante de medicina, dieron a la clase tubos de ensayo para usarlos en el crecimiento de bacterias que están presentes en las enfermedades humanas como el tifus, estafilococos y peste bubónica. "El profesor nos hizo hacer caldo de vaca, verter un poco en cada tubo de ensayo, y poner un tapón de algodón. Esterilizábamos los tubos y luego los inoculábamos con estas peligrosas bacterias. Todos los gérmenes se desarrollaban perfectamente en el caldo de vaca. Era un medio perfecto para ellos."

Carrington dice también (p.109), "Comer carne es la causa más o menos directa de diversas enfemedades." La vaca, el cerdo y el pescado son portadores de los embriones de la solitaria. El parásito mortal de la triquina se encuentra principalmente en el cerdo, pero también en el pescado, aves de corral y otras carnes. La triquinosis se parece mucho a la meningitis cerebro-espinal. La tuberculosis ha sido contagiada por el ganado, la fiebre tifoidea por las ostras. La epilepsia se ha relacionado con el consumo de carne.

Hasta ahora se conocen veintiseis enfermedades, incluyendo la salmonelosis, estafilococos y psitacosis, comunes al hombre y las aves de corral. (Meat on the Menu..., Woolsey, p.27.)

Puesto que apenas se han hecho progresos en la erradición de estos peligros, las únicas personas que son inmunes son las que nunca comen carne. Las autoridades reconocen que el problema básico es la misma naturaleza del producto. La Acadamia Nacional de Ciencias informa,"A regañadientes, nos vemos obligados a reconocer la imposibilidad de erradicar la salmonelosis en este momento." ("An evaluation of the Salmonella Problem," National Academy of Sciences, Washington, D.C., 1969)

El difunto Dr. John Harvey Kellog decía, cuando se sentaba ante su comida vegetariana, "Es agradable tomar una comida y no tener que preocuparse de si pueden haber matado a tu alimento."

Fuente: Life Sciencie, Lesson 32, 1986. Traducción: Natividad Casado.